ZEN: LA ILUMINACIÓN AQUÍ Y AHORA
NO ES UNA RELIGIÓN NI UNA FILOSOFÍA Y TAMPOCO, EXACTAMENTE, UNA ESCUELADE MEDITACIÓN. NO SE EXPRESA CON CONCEPTOS NI SE TRANSMITE A TRAVÉS DEPALABRAS. ¿QUÉ ES EXACTAMENTE ESTA FUENTE DE SABIDURÍA MILENARIA?
Cuenta la tradición que durante uno de los últimos sermones que Budapronunció, las palabras cesaron de su boca, tomó una flor y, trascontemplarla en silencio, la mostró a sus discípulos girando suavementesu tallo entre los dedos. Entre los gestos atónitos de los presentesque daban fe de la sorpresa y la confusión general, vislumbró una mirada que coronaba una plácida sonrisa; Sólo un jovenbrahmán, llamado Mahakashyapa, había comprendido en ese precisoinstante la esencia del budismo. Este es, para muchos, el comienzo delZen.Poco después de la muerte de Buda, un reducido grupo de sus discípulosdeciden prescindir de la doctrina escrita así como de la diversidad deritos y preceptos morales que crecían como la espuma, poniendo enpeligro la enseñanza verdadera. Para estos pioneros, fieles al mensajeoriginal, no existe otro punto de partida hacia la liberación que laexperiencia cotidiana del momento presente:Esta Corriente permanece durante centurias en la ?cara oculta? hastaque en el siglo VI de nuestra Era, Bodhidaharma, un monje de Ceilán, sepropone la misión de introducir en China la semilla de aquellaenseñanza que provocó la sonrisa de Mahakashyapa. Muy pronto llegó aoídos del emperador Wu-ti, un fervoroso budista, la noticia de que unsabio procedente de la India recorría los caminos del imperiopredicando la verdadera doctrina de Buda. De inmediato ordenó que lotrajeran a palacio y cuando llegó el momento esperado le preguntó conansiedad: -?Qué mérito he acumulado con las buenas obras?-Ninguno -responde Bodhidharma. Contrariado por la respuesta el emperador insiste: ¿Cuál es el fundamento de la doctrina sagrada?-Está vacía. No hay nada sagrado.-Pero ¿quién eres tú para estar ante mi presencia?-No lo sé.Una vez concluida la escueta audiencia el maestro se dedicó a lameditación en la postura de Buda frente a un muro de piedra hasta que,al cabo de nueve años, cedió su hábito y su escudilla a un discípuloque reunía los requisitos necesarios para ser el sucesor del misioneroindio y primer patriarca del Zen en China.La nueva manera de vivir el budismo fue acogida con los brazos abiertosen todos los rincones del Imperio, nutriéndose a su paso de lasabiduría de una cultura milenaria. Concretamente, la profundainfluencia del Taoísmo -una corriente cuyo fin es la trascendencia dela razón convencional para aproximarse a la realidad-, consolida lospilares del Zen en que alcanza su madurez con la sexta transmisión delpatriarcado:Un día, el quinto Patriarca convocó de improviso a sus discípulos y les dijo:-Tanto la vida como la muerte son asuntos serios. Vosotros os dedicáistodo el día a preparar ofrendas y a impartir bendiciones, sin tener encuenta la liberación del amargo mar de la vida y de la muerte. Si daisla espalda a vuestra propia naturaleza, ¿De qué os sirve impartirbendiciones? Id a vuestras celdas para escuchar vuestra voz interior.Aquellos que están dotados de una sabiduría, inherente a su propianaturaleza, ¡que hagan uso de ella! Cada uno debe presentarme un poema.Cuando lea todos vuestros poemas entregará la ley con el hábito y laescudilla a aquel que más se aproxime a la aspiración original; él seráel sexto Patriarca. Aquella misma noche Jinshu, el monje más veterano y considerado portodos como el mejor candidato para la sucesión, escribió los siguientesversos en una pared del monasterio:?Nuestro cuerpo es el árbol de la perfecta sabiduría ( de Buda). El espíritu es un espejo precioso en su pedestal. Por tanto, debemos limpiarlo cuidadosamente cada día para que el polvo nunca lo cubra?. A la mañana siguiente el patriarca volvió a reunir a sus discípulos y dirigiéndose a Jinshu, dijo:-Tus palabras denotan conocimiento pero no conducen mas allá de lapuerta de la sabiduría perfecta. Es inútil emprender la búsqueda porese camino pues para poder encontrar la naturaleza original esnecesario atravesar esa puerta. Retiraos de nuevo y reflexionad.El ayudante del cocinero, un joven analfabeto recién incorporado almonasterio, pidió a un compañero que le leyera el poema que no habíasido del agrado del maestro. Tras escuchar atentamente, permaneció ensilencio durante unos instantes y dictó a su colega estos versos: La perfecta sabiduría no tiene cuerpo Y el espejo precioso carece de pedestal. Todo es nada. Todo es vacío. ¿Dónde puede posarse el polvo?Esta breve declaración supuso a Eno, que así se llamaba el analfabetopinche de cocina, la transmisión inmediata del gobierno de lafloreciente escuela. La mayoría de los expertos consideran a estepatriarca como el segundo fundador del Zen, ya que durante su mandatologró una acertada síntesis entre las formas más puras del budismo y eltaoísmo, en contraste con otras sectas o movimientos de origen yapariencia similar.
Ángeles López